Segundo tomo de la Trilogía de Lyonesse

De Jack Vance

Aillas de Troicinet defiende su reino, situado en el extremo sur de las Islas Elder, de las incursiones de los saqueadores ska que otrora lo esclavizaran, y de las incesantes maquinaciones del rey Casmir de Lyonesse. Mientras, el mundo de la magia se enfrenta a la maldad concentrada de una perla verde que desata olas de lujuria, muerte y destrucción.

Magos de siniestra comicidad, nobles recalcitrantes, reyes moribundos y una nueva perspectiva de los bárbaros ska se dan cita en esta segunda entrega de las crónicas de las Islas Elder. En ella, el humor, el romance y la aventura más tradicional dan paso a secuencias de intensidad casi onírica, conformando una de las tramas más ricas y disparatadas de la fantasía moderna.

Sinopsis de la novela en Amazon.es

En el segundo capítulo de la Trilogía de Lyonesse vemos los avances de uno de los protagonistas del primer episodio, ahora convertido en rey, en el devenir de su guerra contra los beligerantes skas y sobreviviendo a los asaltos de la inteligencia del rey Casmir.

Reconozco que esta lectura ha resultado más amena, pues el autor, ya metido en faena, coge carrerilla y desata acción y aventura, tras acción y aventura. El volcado de información que sufría la primera parte aquí brilla por su ausencia, resultando en una historia ágil y sin apenas bajones en el ritmo.

Si algo se puede achacar a este tomo es lo bueno y perfecto que resulta Aillas, el rey al que seguimos la mayor parte del relato, siendo sus sombras y errores muy escasos y de poca transcendencia. Resultando en un personaje soso y aburrido.

Hay un problema, en mi opinión, con el tono y el estilo de la novela, como ocurrió con la primera parte: al leer algunos párrafos parecemos estar frente a un cuento infantil, transmitiendo una ingenuidad que contrasta sobre manera con las acciones y pensamientos de los personajes. Es como meter a los personajes de Juego de Tronos en Blancanieves de Disney.

¿Que qué hay sobre la perla verde que da nombre al tomo?

En la primera parte, El Jardín de Suldrun, parte de la acción transcurre en unas ruinas asalvajadas que dan título al volumen. En este segundo tomo, a modo de historia paralela, se nos narra el ir y venir que la perla sufre o, más bien, hace sufrir a los desgraciados que la tocan. Como una suerte de trasunto del Anillo Único del Señor de los Anillos, parece tener cierta voluntad y parece querer reunirse con un personaje que en este tomo se desarrolla a lo largo del texto. Para ello, trae fortuna y desgracia por igual al que la posee. Es un artefacto con escasa importancia en el desarrollo de la trama, pero… ¿quién sabe lo que nos espera en el tercer tomo?

En conclusión…

Una excelente continuación de una trilogía que va de menos a más. Muy mal se tiene que dar el día para que no descubras un personaje que te guste y del que quieras saber más. En mi caso, lo encontré en la misteriosa y apática Melancthe.