De Thomas Mann

Se suele comentar que La montaña mágica es la obra cumbre de la literatura alemana del siglo XX. No puedo refutar esa afirmación, pues no he profundizado en esa parcela de la literatura. Sin embargo, creo que, de ser así, no debió de ser un siglo muy brillante.

Esta afirmación tan atrevida es, claramente, fruto del contexto histórico en el que fue escrita la obra -periodo de entreguerras del siglo XX-, el contexto histórico del lector -segunda década del siglo XXI-, la intencionalidad del escritor -más allá de escribir un relato de aprendizaje, desconozco si su interés era realizar un retrato satírico o uno realista- muy importante en el momento de tomar en serio o no las reflexiones que durante un extenso texto que compite en longitud con los tres tomos del Señor de los Anillos, y la poca sintonía que he podido lograr con el protagonista -aunque esto ya es un asunto muy personal-, Hans Castorp. En resumen, choca bastante con la mentalidad moderna.

Sinopsis

Hans Castorp visita a su primo recluido en un centro médico perdido en las montañas. Y por azares del destino le diagnostican una enfermedad y en lugar de quedarse en ese hospital las tres semanas que tenía planeadas, el joven ingeniero pasa en ese centro médico siete años.

Durante ese tiempo conocerá a los diversos pacientes que de forma permanente o temporal comparten espacio con los dos primos.

Técnica

La escritura de Thomas Mann es agradable, con descripciones precisas y detalladas tanto de entornos como de personajes. En momentos determinados, el narrador se dirige al lector directamente, dándole un tono jocoso a la narración aunque esto ocurre en momentos muy puntuales.

Tema

Más allá de definir la novela como una historia de aprendizaje, en la que el joven Hans Castorp es aleccionado por algunos personajes en múltiples disciplinas, los temas varían según las reflexiones que el escritor nos hace llegar a través de diálogos y monólogos filosóficos unos más interesantes que otros, llegando a contener varios capítulos demasiado pesados, que no densos. Los distintos discursos son completamente inteligibles por un lector de cultura media, excepto algunas referencias a autores concretos.

Estructura

La novela mantiene una estructura sencilla, y lineal. El narrador se centra total y absolutamente en el protagonista. A medida que avanza la novela, se hace evidente que el relato se va alargando a medida que al autor se le ocurren nuevos temas que tratar.

Lo mejor

El autor consigue transmitir una imagen clara de la sociedad que se forma en el hospital. Es un grupo de personas pudientes enfermas, demasiado ensimismadas, que con los modos de la época resultan, en su mayoría, repelentes, remilgados y egoístas.

Algunos de los temas tratados, como el papel de la justicia en la sociedad, siguen generando debates a día de hoy y resulta interesante descubrir como los europeos de hace un siglo tenían inquietudes similares a sus descendientes actuales.

Los últimos capítulos son lo mejor de la novela. La muerte de dos de los personajes que nos han acompañado durante algún tiempo resulta, la primera dolorosa por la forma en la que está narrada -además de por motivos personales- y la segunda por ser tan súbita e inesperada.

El final abierto es intrigante -sobre todo debido a la extensión del texto-.

Lo peor

Algunos temas tratados, o más bien el como se tratan, se convierten en discursos aburridos, sin interés.

El capítulo de la opera se hace insufrible. Hay otro capítulo insufrible en el que Hans Castorp se dedica a estudiar sobre medicina. Esa parte está en su mayoría obsoleta y a ojos de un lector del siglo XXI lo descrito parece más un tratado de medicina alternativa que a medicina real.

La sociedad que describe. Deshumanizada en toda la extensión de la palabra.

El trato a los personajes femeninos, que leído con la óptica actual se podría tachar de machista.

El protagonista: es un niño de papá malcriado que esconde sus inseguridades tras una máscara de buenos modales. Es inaguantable. Es imposible sentirse identificado con él a poco que se sepa de la vida.

No ha envejecido bien: algunos debates, algunas afirmaciones científicas, el trato a los personajes femeninos o de otras etnias deja totalmente obsoleta la narración. Entiendo que es fruto de la época en la que fue escrita, pero se conocen textos que aún con el paso de las décadas siguen resultando frescos, atemporales.

La incógnita

Entendiendo el hospital como una excusa argumental para crear un pequeño microcosmos narrativo, me queda una duda: ¿los pacientes no eran conscientes de la estafa de la que eran víctimas?

Me explico: los doctores descritos parecen más preocupados en alargar el cautiverio de los pacientes el máximo tiempo posible -es decir, hasta que sean fiambres- en lugar de conseguir curarlos.

A la mínima oportunidad les alargan la estancia en el centro y cuando los pacientes mencionan la posibilidad de irse se molestan de forma exagerada. Sin contar como algunos pacientes expresan claramente el sentimiento de estar en una cárcel, llena de lujos y buena comida, por supuesto.

En general, la sensación que me ha quedado de esa residencia es de ser una prisión para ricos de la que una vez han entrado no pueden escapar.

La anécdota

Esta novela la he leído gracias a la lectura inmediatamente anterior en el tiempo: Tokyo Blues. En la novela de Murakami el protagonista afirmaba que La montaña mágica era su libro favorito. Incluso en algún que otro pasaje se le describe leyéndola. Intrigado le di una oportunidad a esta novela.

Esto ha atascado mi cola de lectura pues su extensión y el desinterés que me generaban algunos de los fragmentos más pedantes e intrincados, hizo que la lectura de La montaña mágica se alargara en exceso.

Durante mi periplo por la obra de Thomas Mann he leído otras historias ya reseñadas brevemente en otros artículos.

Por tanto, ahora tras leer La montaña mágica puedo afirmar sin temor a equivocarme que Toru Watanabe, protagonista de Tokyo Blues, es un pedante y un mentiroso: nadie con dos dedos de frente y sin intención de ser el centro de atención en alguna charla entre colegas diría que es su novela favorita.