De H.P. Lovecraft

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Aviso: esta reseña puede contener trazas de destripes. Si eres alérgico a los mismos, no te recomendamos su lectura.

Fruto del próximo reto del Creator’s Club decidí estudiar a tres grandes autores del horror. Tres clásicos que todos los que hemos leído un poco, conocemos aunque sea de oídas. H.P. Lovecraft sería el primero y nada mejor, pensé, que para empezar adentrándome en el horror cósmico elegir uno de sus relatos más famosos, o, al menos el que lleva en su título el nombre de la criatura que tanta fama tiene en sus mitos aún sin ser la más poderosa o terrorífica de las que el autor describe o, más bien, esboza: Cthulhu.

Aún así, no es la primera vez que leo sus relatos, pero sí la primera vez en la que me adentraba a ellos de forma más académica, por describirlo de alguna forma, con intención no solo de disfrutarlos, si no también de estudiarlos, de descubrir cómo lo hace. Y esa es la palabra clave descubrir.

La llamada de Cthulhu es un relato que describe de forma bastante impersonal (apenas sabemos nada del protagonista) pero muy, muy inmersiva, un supuesto encuentro -entre otras escenas- del investigador con la gigantesca figura de la criatura.

Lejos de querer profundizar en los temas que trata el relato, me centré en analizar el estilo de la escritura -en este caso, de su traducción al español- de Lovecraft, para conseguir desvelar los mimbres con los que conformaba su terrorífica obra.

En La llamada de Cthulhu, nos encontramos con una estructura narrativa sencilla, en la que el personaje principal nos narra una serie de sucesos que desembocan en un clímax que cambia para siempre la percepción con la que el narrador ve el mundo. Es un relato de descubrimiento, de misterio, en el que se desvela una peligrosa verdad que permanece oculta a la mayoría del mundo y cuyo descubridor se percibe como un simple títere de fuerzas inabarcables. El narrador es consciente del peligro que corre ahora que conoce la verdad y por ello deja por escrito su descubrimiento.

Esta estructura se repite en varios de los relatos de Lovecraft, en los que describe la distinta forma de bregar ante esos terribles descubrimientos: o se triunfa en el intento de racionalizar el horror o se cae en la locura.

El relato La llamada de Cthulhu es una buena manera de entrar en la mitología que su autor construye relato a relato, aunque haya otros que también sirvan de punto de entrada dado su carácter independiente. Otro buen punto de entrada en mi opinión es El color del espacio exterior, en la que replica la estructura descrita aquí pudiendo ser incluso el mismo narrador y protagonista el que nos haga llegar sus vivencias al descubrir el horror que nos acecha en las sombras.

El estilo de Lovecraft se basa en la descripción de ambientes y acciones. Los diálogos son escasos en el mejor de los casos e inexistentes en la mayoría de relatos. Los protagonistas son un efecto secundario y necesario para lo que nos quiere contar el escritor, y no importa. La narrativa de los misteriosos y escabrosos sucesos que contienen sus páginas es suficiente para que ocupemos el cascarón vacío que nos ofrece el autor y, gracias a una tensa narración en primera persona, hace que sea innecesario un personaje profundo o un conflicto personal para adentrarnos en el relato.

  • Edición original: The Call of Cthulhu (Weird Tales, 1926)
  • Edición reseñada: La llamada de Cthulhu
  • Autoría: H. P. Lovecraft
  • Traducción:
  • Género: terror

En una frase:

Un de los relatos fundacionales de una de las mitologías modernas más conocidas de la actualidad. Un clásico eterno.