De Janice Hallett

Última lectura

Aviso: esta reseña puede contener trazas de destripes. Si eres alérgico a los mismos, no te recomendamos su lectura.

Sinopsis

Un asesinato. Quince sospechosos. ¿Puedes descubrir la verdad? En el idílico pueblecito inglés de Lockwood hay un misterio que resolver. Todo empieza con el regreso de dos habitantes del pueblo después de un largo viaje y acaba con una trágica muerte. Aunque se ha enviado a prisión al presunto culpable, el abogado Roderick Tanner sospecha que es inocente y ordena a sus pasantes, Charlotte y Femi, que revisen todas las pruebas del caso. Entre la desastrosa compañía de teatro amateur del pueblo y la campaña de recaudación de fondos para el tratamiento médico de una niña pequeña vecina del pueblo, se esconde el asesino a la vista de todos. Las pruebas están ahí, esperando a que alguien las descubra. Pero ¿podrán Charlotte y Femi resolver el caso? ¿Lo podrás resolver tú, lector?

El Club de Lectura -subsección del Club Creator- dio a sus miembros la tarea de leer esta novela. En julio presentaremos nuestras conclusiones al grupo, pero me adelanto con estas breves impresiones que me servirán como punto de apoyo para mi defensa de sus virtudes, muchas, y para atacar sus defectos que también las tiene.

Al tener el libro entre las manos, una frase promocional llamó mi atención:

Janice Hallett, calificada por el Times como la Agatha Christie del siglo xxi…

Cita de la contraportada del libro

¿Podemos considerar la siguiente afirmación como atrevida? Yo diría que sí. Agatha Christie es uno de los titanes de la novela negra de todos los tiempos. Pero también entiendo que el entusiasmo genere sentencias entusiastas. Y es que no difícil dejarse llevar por la emoción al leer esta novela.

Una hojeada rápida al tomo nos hará, probablemente, levantar una ceja. Podemos observar una sucesión de correos electrónicos y transcripciones de conversaciones de aplicaciones de mensajería como Telegram o Whatsapp. Al menos, es el primer pensamiento que se me pasó por la cabeza, la lectura será rápida. Muchas páginas, pero mucho espacio, mucho aire en ellas. No me empachará, pensé.

Y ciertamente, nos encontramos ante una lectura rápida. Muy, muy, muy rápida. No solo el formato ayuda a que las 500 páginas sean un suspiro, es la enorme gravedad que genera en el lector lo que atrae inexorablemente al texto. ¿Por qué? Voy a tratar de explicarlo.

La apelación es un relato epistolar del siglo XXI, esto es con correos electrónicos y mensajes instantáneos, y como tal el corazón de la narración recae en el que el autor sea capaz de dotar de una voz propia a cada personaje a través de sus cartas. La señora Hallett no solo lo consigue, si no que además consigue que nos importen más tramas secundarias que el supuesto crimen (recordemos que estamos en una novela negra) por el que una persona inocente está en prisión, pero en este caso tarda demasiado en llegar. Más importante me parece todo el asunto de Poppy la niña enferma y el como los personajes se retratan con sus mensajes y observaciones; el misterio del enfrentamiento entre Sam y la doctora; o el fascinante giro que daba Isabel a su relación con Sam.

El misterio nuclear (¿quién es el asesino?) en mi opinión no se resuelve de forma satisfactoria. En este tipo de historias, el autor debe ir diseminando pistas por toda la investigación, las suficientes para que el lector pueda realizar sus hipótesis pero no tantas como para que sea obvio. En este caso, la autora plantea distintos escenarios de forma magistral, pero las piezas que permiten reducir el cerco sobre el culpable terminan siendo tramposas y llegan demasiado cerca del final, resultando en correos que acaban de llegar. No contenta con hacerlo una vez, la señora Hallett lo hace dos veces.

Y esa es la mayor pega que le puedo poner a La apelación: el crimen llega tarde y su resolución es tramposa.

Podría calificarse como novela costumbrista notable, pues la caracterización de los personajes es sobresaliente, resultando interesantes por sí mismos, a pesar de la inexistencia de un narrador que los describa.

El género epistolar siempre me ha parecido uno muy complicado. Es fácil caer en la artificiosidad (¿cómo es posible que Pepe el herrero -con todos los respetos hacia los herreros- del siglo XVII escriba como Neruda?), en la sobreexposición o la introspección, pero la autora de La apelación consigue darle una profundidad y agilidad magistral, siendo un ejemplo magnífico de que hoy en día este tipo de escritura sigue vigente. Tal vez, con más sentido que nunca.

Sin embargo, la excelente caracterización no creo que compense el escaso peso del crimen y es que la elección del estilo afecta demasiado al núcleo de la novela negra que quiere ser. Entiendo que no habrá un intercambio de correos entre los culpables del crimen y por eso, la autora debe hacer unas piruetas exageradas para sentenciar coherentemente al asesino usando únicamente las transcripciones. Podemos conocer sus motivos, pero la construcción del relato permite que haya varios sospechosos, pero eso no es suficiente y la autora es consciente de ello, por ese mismo motivo, la explicación de por qué tal personaje es el asesino me resulta pobre y mejorable.

Volviendo a la afirmación valiente y grandilocuente que replicábamos en el segundo párrafo de esta reseña, la de considerar a Janice Hallett la Agatha Christie del siglo XXI, podemos asegurar que es fruto de un publicista muy entusiasmado que se vino arriba. Sin desmerecer a la autora, los zapatos de la escritora británica le quedan muy grandes, al menos en lo expuesto, con sus grandes virtudes, en esta novela.

  • Edición original: The appeal (Viper, 2021)
  • Edición reseñada: La apelación (Ático de los Libros, 2022)
  • Autoría: Janice Hallett
  • Traducción: Luz Achával Barral
  • Género: novela negra

En una frase:

Aún pese a su resolución tramposa, resulta una lectura muy entretenida y ágil.